CAMBIANDO EL CHIP.
Crónica de la presentación de iSidra.

  • Roller iSidra en la entrada al Casino de Asturias
  • Roller iSidra en la entrada al Casino de Asturias
  • Botella y cartel de isidra

Debo confesar que era algo escéptico sobre el lugar de presentación de iSidra, la primera sidra sin alcohol natural asturiana: El casino de Xixón. Llagareros y gente de sidra sobre alfombra roja para presentar un producto tan tradicional, en fin ¿Por qué no? Llego al casino a la hora correcta, en punto. Desplegables a la entrada, de calidad, invitando a los transeúntes a entrar. Entro al casino, bajo las escaleras y me encuentro a Susana Ovín escanciando. Buena elección.

La gente se agolpa en torno a Susana, y no era para menos: había que probar el novedoso producto. Llega mi turno, pruebo el primer culín, me sabe extraño. Pruebo el segundo y ya si me entra mejor, me ocurrió lo mismo que me pasó cuando probé la cerveza sin, cierta sensación de desconcierto, ya que nuestros sentidos, en especial el del gusto, esperan una cosa y encuentran otra. Hay que cambiar el chip.

Esta presentación venía precedida de una campaña publicitaria audaz, brillante y original: el propio nombre iSidra, que es el de una paisana (así se sortean ciertos problemas legales), iSidra como iPod, la promoción de inocentadas de la página web, los mensajes, animando a probar y a indagar a los consumidores, y la fecha, palíndromo y capicúa, augurando algo grande. Por otro lado, es significativo que un llagar pequeño haya dado este paso de gigante, por lo que, por mi parte, tiene la mejor de las alabanzas. Lanzar esta sidra ha sido arriesgado y valiente .

Jerónimo Granda era el presentador del evento. Otro acierto más. El mejor showman de Asturies hizo un repertorio de la sátira que le caracteriza, no dejando títere con cabeza: Políticos asturianos, periodistas, y personalidades del mundo (como por ejemplo Obama). Se metió con la costumbre eterna de los asturianos de atacar las innovaciones en productos tradicionales augurando, las posibles críticas que esta sidra va a recibir. Repertorio de canciones, anécdotas y chistes, para al final invitar a Rubén, el gerente de sidra El Piloñu (los responsables de iSidra) a decir unas palabras.

Personalidades entre el público relacionadas con el mundo de la sidra: Osoro, Norniella, algún llagarero… aunque muy pocos de estos últimos. Entre el público estaba Preciado, el entrenador del Sporting. Para el pincheo, aperitivos delicatessen y vino blanco y tinto. Si había sidra de nueva expresión yo no la encontré. Este sería la única mancha del acontecimiento ¿Os imagináis una presentación de cava catalán o de vino de rioja con sidra asturiana? Impensable ¿verdad? Al irnos, nos daban a cada asistente una botella de iSidra metida en una elegante caja. En resumidas cuentas, notable alto, salvo por el detalle anteriormente descrito del vino..

“eso ni es sidra ni es nada”
¿Cuántas veces habremos escuchado esta frase? Y me refiero a la maltratada, golpeada y defenestrada sidra de nueva expresión. Al babayo, al bocazas, al ignorante, al fanfarrón… ”eso ni es sidra ni es nada”. Pero lo grave de la cuestión no es que este tipo de personas digan comentarios de esta clase: intelectuales, gastrónomos de prestigio, gurús de la sociedad asturiana afirman también sin tapujos “eso ni es sidra ni es nada”, faltando a la verdad, olvidando por momentos la sabiduría que se presupone a personas de su estatus social y profesional. Pues es sidra damas y caballeros, pero es sidra de nueva expresión. Una sidra diferente a la natural, que surgió para paliar el problema del escanciado fuera de Asturies, una sidra de mesa, cuyo mayor enemigo es…el asturiano medio. Tengo la impresión que en otras comunidades embotellarían sus (iba a decir una palabra fuerte) productos de mucha menor categoría y no solo se lo beberían sino que además lo ensalzarían y te lo venderían con la mejor de las sonrisas. Pero aquí no, aquí vapuleamos hasta dejarlo casi al borde del KO y luego claro ¿cómo vamos a vender un producto asturiano si los propios asturianos hablamos mal de él? No es la primera vez que un madrileño, un catalán o un vasco, o cualquier persona de otra comunidad viene y me dice: “Esta sidra (la de nueva expresión) está muy buena ¿Por qué le dais tantos palos?” “Es algo innato en los asturianos” le respondo yo con una sonrisa de amargura. iSidra es una sidra sin alcohol. La frase maldita no es apropiada aquí. Es de mal gusto y es hablar con una falta total de propiedad.
Es sidra, sin alcohol, sí, pero sidra. Y además asturiana. Tratémosla bien..

José Luis Acosta. Revista "La sidra". Febrero 2009

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